El mineral que puede revolucionar el NOA

Actualidad - Nacionales Por Minería Sustentable
Argentina, Chile y Bolivia, la región conocida como “triángulo del litio”, cuenta con el 65% de los recursos mundiales de litio.
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¿Cuál es el panorama mundial del litio? ¿Cuáles son las perspectivas de este mercado? ¿Qué posicionamiento tiene Argentina? ¿Cuáles son sus potencialidades? Esas preguntas respondió Andrés Vera, Subsecretario de Desarrollo Minero del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Primero, ¿qué es el litio? El litio es un mineral que encabeza el grupo de los metales alcalinos en la tabla periódica. Es utilizado en la fabricación de baterías, cerámica, vidrio, metalurgia, productos farmacéuticos y polímeros.

Este es fundamental en la elaboración de baterías recargables de ion-litio, centrales en los esfuerzos para reducir el calentamiento global, ya que permiten el desarrollo de vehículos eléctricos claves en la transición energética y la reducción de emisiones de carbono.

Su uso en la producción de baterías viene en aumento, llegando al 71% del total en 2020.
“El litio tiene un papel importante a la hora de encarar la transición energética. Por eso es que su producción y precio se encuentran en expansión”, dice Vera. “Y estos hechos representan una posibilidad única para que Argentina produzca más trabajo de calidad”, agrega.

¿Por qué es una oportunidad para Argentina y, en especial, para las provincias del NOA? Porque comparte con Chile y Bolivia la región conocida como “triángulo del litio”, que cuenta con el 65% de los recursos mundiales de litio y el 29,5% de la producción mundial total.

Mientras que los recursos son el total de este bien, las reservas son la porción de los recursos de litio existentes que se conocen con un alto grado de certidumbre y al momento de la evaluación resulta económicamente viable su explotación.

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Qué países producen litio
 

Además, en lo que respecta a producción, Argentina se posiciona en cuarto lugar en la producción mundial del litio con el 7,4% del market share en 2019, después de Australia (52,2%), Chile (22,4%) y China (12,5%).

“Sí, somos el cuarto productor mundial de litio. Un orgullo”, dice Vera.

El precio del carbonato de litio tuvo un crecimiento notable desde comienzos de siglo. Alcanzó en 2018 un pico de US$ 12.000 la tonelada, teniendo luego una fuerte caída por la pandemia. Sin embargo, para noviembre de 2021 marcó otro máximo: más de US$ 25.000 la tonelada.

“Las perspectivas futuras de este mercado están vinculadas a la necesidad de adoptar medidas para la reducción de las emisiones de carbono, que requieren grandes esfuerzos de los países en la transición energética. Se estima que la demanda de litio alcance para el año 2030 los 1.793 millones de toneladas”, señala el funcionario.

 En lo que respecta a la producción de Argentina, actualmente produce dos variantes de litio: el cloruro y el carbonato. El destino de estos compuestos es el mercado externo.
Hay varios tipos de carbonato de litio: grado batería, grado técnico y grado ingeniería (de acuerdo a su pureza), y nuestro país produce los tres. 
“Argentina tuvo un incremento en la producción de litio del 72,2% entre 2015 y 2020, en sintonía con la tasa de crecimiento de la producción en Chile. Las exportaciones argentinas de litio crecieron rápidamente desde el año 2000. Al analizar el precio promedio de exportación se observa una tendencia alcista desde 1998, notándose un fuerte incremento en los cuatro años que van desde 2016 hasta 2019”, señala.

Los aumentos entre 2016 y 2019 tienen una correlación directa con la evolución de precios internacionales, sumado al crecimiento en las cantidades exportadas por la inclusión de un nuevo proyecto productivo del mineral. 

En materia de empleo, para el mes de marzo de 2021, el sector alcanzó los 1.581 empleados directos y no sufrió una reducción significativa de la planta de empleados por la pandemia. Estos empleados están entre los mejores pagos de la economía nacional.

“Este empleo se genera en zonas alejadas de las grandes urbes y con poca oferta laboral y los sueldos se suelen ubicar muy por encima de los promedios provinciales. Lo que favorece el desarrollo de zonas que, de otra forma, serían excluidas del bienestar”, agrega Vera. 

Las provincias de nuestro país con capacidad actual y mediano plazo para la producción de este mineral (con plantas funcionando, una en construcción y proyectos con alto nivel de factibilidad) son Salta, Jujuy y Catamarca, en el noroeste argentino. 

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El precio del carbonato de litio tuvo un crecimiento notable desde comienzos de siglo
 

“Por eso, la producción de litio es una oportunidad única para el desarrollo del NOA, región históricamente relegada del país.  Actualmente Argentina cuenta con dos proyectos operativos, Mina Fénix (Catamarca) y Salar de Olaroz (Jujuy), que cuentan con planes de expansión de sus capacidades de producción en 20.000 y 25.000 toneladas adicionales, respectivamente. Argentina cuenta con otros 17 proyectos mineros para explotación del recurso en distintos grados de avance. En cuanto a la etapa de construcción, sólo uno de los proyectos, Cauchari - Olaroz se encuentra en este estadío y podría llegar a iniciar sus operaciones en el 2022”, dice Vera. 

De ponerse en funcionamiento los proyectos que tienen construcción en curso, sumado a los que poseen un grado de certidumbre menor (factibilidad, pre-factibilidad, evaluación económica y exploración avanzada), Argentina multiplicaría su producción casi 10 veces.

El crecimiento de la producción se traduciría en un aumento del ingreso de divisas al país vía exportaciones, que pasarían de casi US$ 200 millones (2019) hasta los US$ 900 millones en 2025 (considerando sólo las construcciones en curso). 

“Para 2030, y considerando los proyectos que hoy tienen un grado de certidumbre menor, las exportaciones superarían los US$ 2.500 millones, valor cercano al conjunto de todas las exportaciones mineras argentinas del año 2020”, agrega. 

“En conclusión, nuestro país cuenta con un enorme potencial que le permitirá mantenerse entre los primeros productores a nivel global, e incluso podría mejorar la posición que tiene en la actualidad. Todo esto generando empleo de calidad y aportando al desarrollo regional”, concluye.

Fuente: El Economista

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