Historia de las tierras malas, por Ricardo Alonso

En la literatura científica internacional se las conoce como "Badlands" o "mauvaises terres". En español se eligió el vocablo "malpaís" o directamente la traducción literal de tierras malas, y también el de tierras baldías, aunque de manera extendida se usa el término inglés.
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En general se trata de terrenos secos, desprovistos de vegetación, con fuertes procesos de erosión que dan lugar a carcavamiento. Las cárcavas son zanjas que producen las aguas cuando corren por terrenos con escasa cubierta vegetal y que van aumentando de tamaño con el tiempo. Este carcavamiento se acentúa en regiones con sobrepastoreo de vacunos y caprinos, como tantas veces lo señalara el Ing. Carlos Saravia Toledo.

También donde abundan los materiales arcillosos y margosos poco consolidados y con presencia de minerales solubles como carbonatos, sulfatos y cloruros. A veces estos terrenos se convierten en los lambederos de animales, que aprovechan la salinidad presente para incorporarla en sus dietas. Se los reconoce fácilmente en el campo por ser superficies lisas y suaves y, en la región del norte argentino, generalmente arcillas y limos de colores rojizos.

Las tierras malas son la antítesis de las que antiguamente llamaban los españoles "tierras de pan llevar", y que eran las aptas por sus suelos y disponibilidad de agua para el cultivo de cereales.

Tesoros geológicos

Pero así como las badlands son tierras infértiles por su clima y topografía, por otro lado son un tesoro de la naturaleza para la búsqueda de restos fósiles.

Dinosaurios y mamíferos fueron descubiertos ampliamente en terrenos de badlands del Mesozoico y Cenozoico en muchos lugares del mundo. Especialmente los dinosaurios del oeste de los Estados Unidos, que llevaron a una guerra personal de dos grandes exploradores americanos que pasaron juntos a la historia de la ciencia: Cope y Marsh.

Incluso en Estados Unidos se encuentra un parque nacional llamado precisamente Badlands (Badlands National Park) en el estado de Dakota del Sur. Allí se ven terrenos fuertemente erosionados del Cretácico y Terciario, con una gran cantidad de geoformas.

No solo es famoso para el turismo sino que en él se han encontrado muchos restos fósiles, especialmente mamíferos del Eoceno y del Oligoceno, cuando esa región gozaba de un clima tropical, cálido y húmedo muy distinto al actual.

También en Dakota del Norte hay otro paisaje de badlands que fue declarado parque nacional y lleva el nombre Theodore Roosevelt. Asimismo, hay todo un parque geológico en Nebraska, el Toadstool, de tierras de badlands.

Y lo mismo pasa con el parque provincial de los dinosaurios en Alberta (Canadá), donde en tierras de badlands se ha encontrado una amplia gama de restos de dinosaurios que permitieron el montaje del museo de paleontología Royal Tyrrell. Otro ejemplo son las badlands Chinle dentro del Monumento Nacional de Grand Staircase - Escalante en Arizona, Estados Unidos.

Es interesante que mientras al norte de Estados Unidos y sur de Canadá se usa el término inglés badlands, en el estado de Nueva México quedó como préstamo lingüístico del español la palabra malpaís. Se destacan en ese estado norteamericano el Monumento Nacional El Malpaís y también El Carrizozo Malpaís, en la región conocida como la Jornada del Muerto.

El río Amarillo

En Tenerife, Islas Canarias, en ambientes volcánicos característicos se encuentran los malpaíses de Güímar y de la Rasca. Hay otros badlands en la región de Andalucía.

Menos conocida, pero de gran interés, es la meseta de Loess en China. Son formaciones de polvo amarillento que cubren miles de kilómetros cuadrados y que muestran una particular morfología de erosión típica de ambientes de tierras malas. La erosión de esos sedimentos da lugar al color del río Amarillo.

En general las badlands son áreas difíciles de atravesar e inútiles para la agricultura. Ello se magnifica sobre algunos campos de lavas basálticas como las que constituyen las lavas en bloques o Aa, que tienen una superficie muy escabrosa y donde el tránsito es casi imposible.

En nuestro país son famosas las huayquerías con mamíferos fósiles de Mendoza y Catamarca, así como varias tierras malas de Patagonia.

El carcavamiento en los terrenos blandos formados en los últimos millones de años, como el Valle de Tarija, deja expuestos esqueletos de la megafauna de mamíferos del Pleistoceno.

Las redes de drenaje

Tal vez lo que mejor defina a los ambientes de tierras malas sea una red de drenaje muy fina y de alta densidad conteniendo entre 50 y 500 kilómetros de surcos fluviales por cada kilómetro cuadrado. Sumado ello a que los canales o cárcavas tienen una alta pendiente y los interfluvios son angostos y afilados.

También tiene que ver con lugares donde los estratos se encuentran casi verticales y son de materiales con distinto grado de consolidación. Tal como se aprecia en la zona del Paso de las Flechas, cerca de Angastaco, en el Valle Calchaquí.

En muchos países, Israel, por ejemplo, algunos ambientes de badlands fueron convertidos en tierras prósperas gracias a la extracción de agua subterránea o canalizada. Técnicamente la mayoría de los terrenos de la Puna caerían en la categoría de badlands.

Pero en muchos casos su valor se compensa por el atractivo para la prospección de minerales o en bellos paisajes turísticos como Valles de la Luna y Paisajes Marcianos. 
Estar de noche en esos lugares laberínticos de la Puna, a la luz de la luna llena y bajo el soplido musical del viento, es una experiencia casi mística por lo extraña y misteriosa. 
Un badland no está lejos de un erial en el sentido de tierra improductiva. En quechua sería “hápu allpa” (tierra deleznable) o “mana cámac” (campo estéril), y en aimara “comi” o “yanca”, de acuerdo con la geomorfonimia de Alberto Vuletin. 

Paisajes góticos 

Otras palabras españolas que se acercan al concepto son las de asperal, riscal y escorial, este último relacionado con terrenos volcánicos. Aunque los nombres de malpaís, badlands, tierras baldías y otros suenen poco atractivos, son sin embargo lugares que generan vistosos paisajes y de allí la gran cantidad de sitios de ese tipo que se han propuesto como parques naturales, parques geológicos, reservas y otras figuras patrimoniales. 
Ello tiene que ver con su atractivo científico para la búsqueda de fósiles en unos casos o como lugares valiosos para el turismo, o ambos a la vez. El Parque Nacional Ischigualasto, en San Juan (Argentina), es un atractivo turístico y a la vez un reservorio paleontológico notable, ya que se encuentra allí una columna bastante completa del período Triásico con restos de reptiles, entre ellos los dinosaurios más viejos del mundo, tal el caso del Eoraptor. 
Muchos badlands recuerdan a la arquitectura gótica y en tal sentido fueron definidos como “paisajes góticos” por el geógrafo alemán Franz Khun en las primeras décadas del siglo XX. 
Esto lo hizo mientras estudiaba y observaba los “tubos de órgano” de la Quebrada de Humahuaca, especialmente notables por su desarrollo entre Coiruro y Tumbaya.

Esos paisajes góticos están ampliamente representados en los ambientes de badlands del norte argentino. Y por tanto pueden definirse allí geoformas análogas a piramidiones, pináculos, chapiteles, agujas, así como oteros, flechas, crestas, gabletes, florones y otros.

Muchos paisajes recuerdan a la arquitectura de Gaudí, como los que aparecen en las cuevas de Acsibi, en Seclantás. En cuanto a la gama de colores y tonalidades que distinguen a los paisajes de badlands, están aquellos cuasi monocromáticos, como los desiertos rojos de Estados Unidos o los amarillos del Loess de China, y están los que recuerdan una colorida paleta de pintor.

Una paleta multicolor

La presencia de estratos intercalados rojos, verdes, amarillos, blancos, negros, grises, etcétera, dan al conjunto una belleza singular como se puede ver en Dakota del Sur, Arizona, Andalucía, Ischigualasto y en varios puntos del norte argentino, caso de la Quebrada de la Yesera, cerca de Cafayate. 
Entre los rasgos erosivos de un badland se reconocen cárcavas, barrancos, canales, huaicos, cañones, laberintos, pilares de tierra, obeliscos y también las “chimeneas de hadas” y “damas con sombrero” que son columnas de material blando con una cresta de un estrato duro que los protege. 
La singular belleza de los badlands los convierte en paisajes de valor patrimonial como parques geológicos y turísticos. 

Fuente: El Tribuno

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