Para Izquierdo, detrás de las cotizaciones hay factores que exceden una mejora transitoria. “No lo vemos solamente como un factor coyuntural, sino también estructural”, explicó. En su análisis, confluyen las compras de oro de los bancos centrales y su papel como activo de refugio frente a la incertidumbre global. La plata, además, cuenta con una demanda industrial cuyas proyecciones son crecientes. Esa combinación modifica la viabilidad de los recursos disponibles: “En términos de mineralización que era marginal y que no era económicamente factible, hoy se está poniendo sobre la mesa”, destacó.
La respuesta también empieza a verse en la inversión en exploración, una condición necesaria para sostener la producción futura. Izquierdo situó el monto del año pasado en torno a los US$ 550 millones y anticipó un crecimiento superior al 10% para este año. A ese movimiento se suman nuevos proyectos y la reactivación de otros que, dos o tres años atrás, se esperaba que cerraran. Los mayores precios permiten extender la vida útil de los yacimientos y ampliar la cartera de desarrollos. La especialista advirtió, sin embargo, que el sector debe aprovechar este ciclo mientras las condiciones internacionales acompañen.
Uno de los proyectos que busca avanzar en ese contexto es Diablillos, ubicado en la zona de cooperación entre Salta y Catamarca. Benítez aseguró que la iniciativa cuenta con permisos de ambas provincias, aprobación del RIGI y una compañía de ingeniería seleccionada para la construcción. “Diablillos es un proyecto que está maduro, está para construir, ya comenzamos todo el proceso de construcción”, afirmó. El ejecutivo recordó que su desarrollo reúne unos 60 años de estudios y destacó el trabajo acumulado de geólogos, ingenieros e inversores, además de la incorporación de capitales argentinos que decidieron apostar por la minería.
Los resultados de las perforaciones en Cerro Viejo agregan potencial al proyecto y podrían ampliar el alcance previsto inicialmente. “Cada vez que pinchamos surgen más recursos”, resumió Benítez. Según explicó, AbraSilver contempla una inversión de capital superior a US$ 760 millones, que podría aumentar a medida que avance la exploración. La compañía continuará perforando mientras desarrolla la construcción, con el objetivo de acrecentar sus recursos y reservas. Para el ejecutivo, esa posibilidad permite revisar la escala de Diablillos y ampliar el modelo presentado al RIGI, en función de los nuevos resultados obtenidos.
El desafío es transformar esas condiciones en una producción minera sostenida en el tiempo. Izquierdo recordó que la actividad cuenta también con la ley de inversiones mineras y vinculó sus perspectivas con una demanda que incorpora la inteligencia artificial, la electrificación y el crecimiento poblacional. Benítez coincidió en el vínculo entre tecnología y recursos: “Cuando hablamos sobre inteligencia artificial, estamos hablando de minerales, estamos hablando de energía”. Con una base exportadora de oro y plata ya desarrollada, la Argentina enfrenta ahora la tarea de ampliar sus operaciones y poner en marcha nuevos proyectos a tiempo para responder a esa demanda.
Fuente: Forbes Argentina






























