Muchos ladrillos, pocas piedras: ¿por qué los argentinos no invierten en activos mineros?



Por Victor Peirone
El potencial exportador de la minería metalífera argentina es ampliamente reconocido a nivel internacional. Cobre, litio, oro, plata, uranio y otros minerales son esenciales tanto para la transición energética hacia fuentes limpias como para el desarrollo tecnológico.
Sin embargo, a pesar de esta riqueza natural, el país no ha logrado canalizar suficiente inversión local hacia el sector minero. Uno de los principales obstáculos para materializar este potencial ha sido la incertidumbre regulatoria y macroeconómica. La reciente implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) busca mitigar este problema al otorgar estabilidad cambiaria y tributaria de largo plazo a los proyectos mineros.
Más de dos tercios de la superficie del país no ha sido explorada aún y para transformar los recursos en reservas económicamente explotables, es fundamental el papel de las junior companies. Estas empresas asumen el riesgo de la prospección y exploración inicial, invirtiendo en estudios geológicos y perforaciones.
Se podría comparar su rol con el de los desarrolladores inmobiliarios: así como el valor de un terreno urbano depende del Factor de Ocupación Total (FOT) determinado por el código de edificación, en minería el valor de una concesión aumenta a medida que la exploración confirma la presencia y viabilidad económica del mineral. La gran diferencia es que mientras en el sector inmobiliario las decisiones políticas pueden revalorizar artificialmente los terrenos, en minería solo la inversión en exploración determina su valor real de las propiedades.
Si la exploración es clave para el desarrollo minero, ¿por qué las junior companies que exploran en el país deben buscar financiamiento en las bolsas de Canadá o Australia? Uno de los problemas es que el mercado local les ofrece mayormente instrumentos de deuda en lugar de equity (capital de riesgo). Esto es incompatible con su modelo de negocio, ya que estas firmas no generan ingresos hasta que venden sus hallazgos a una senior company.
Endeudarse les resultaría inviable por dos razones: primero, por las restricciones impuestas en sus propios covenants financieros, y segundo, porque tomar deuda implicaría otorgar a los acreedores prioridad sobre los hallazgos, afectando los intereses de los accionistas.
La falta de inversión en activos mineros también tiene un componente cultural. En Argentina, la inversión tradicionalmente se ha volcado al sector inmobiliario como reserva de valor. Existe una percepción arraigada de que el "ladrillo" es la mejor opción de resguardo patrimonial, mientras que la minería, pese a su potencial exportador y generación de dólares, sigue siendo vista como un sector riesgoso y ajeno al inversor promedio. Paradójicamente, si una parte de los 2 a 3 millones de metros cuadrados de construcción nuevos que se autorizan cada año en la Ciudad de Buenos Aires se destinara a perforaciones de exploración minera, el país podría desarrollar significativamente sus exportaciones mineras.
En mercados más desarrollados, existen fondos especializados y mecanismos financieros diseñados para canalizar capitales privados hacia la exploración minera. Canadá y Australia han creado entornos propicios para la inversión en junior companies mediante incentivos fiscales y regulaciones claras, lo que facilita la participación de pequeños y medianos inversores en esta etapa clave del negocio minero. En Argentina, la ausencia de estos instrumentos limita el acceso de las empresas locales a financiamiento doméstico, forzándolas a depender de mercados externos.
Si bien han surgido algunas iniciativas para desarrollar mercados de capitales orientados a sectores estratégicos, aún queda un largo camino por recorrer. Es fundamental una mayor articulación entre el sector público y privado para generar confianza y estabilidad regulatoria. Esto permitiría que la exploración minera en Argentina deje de depender exclusivamente de capitales extranjeros y se convierta en una alternativa real de inversión para los argentinos.
Diversificar el portafolio de inversión hacia el sector minero no solo podría generar mayores oportunidades de rentabilidad, sino que también contribuiría al desarrollo de una industria clave para el futuro del país.
Fuente: eleconomista.com.ar

