
Del salar a la batería: las ocho etapas del circuito del litio en el NOA
Minería Sustentable


Por Ángel A. Maldonado (*)
¿Sabes qué pasa entre el salar y la batería de tu celular? Los 8 pasos que nadie te explicó
En algún lugar remoto del norte de Argentina, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, hay agua salada atrapada bajo la tierra desde hace miles de años.
Esa agua contiene litio.
Y ese litio, hoy, es uno de los recursos más estratégicos y codiciados del planeta.
Pero entre ese salar y la batería del teléfono que tienes en la mano ahora mismo —o la del auto eléctrico que va a reemplazar el tuyo— hay una cadena enorme, global y todavía poco conocida. Una cadena que genera empleos, moviliza inversiones de miles de millones de dólares y en la que el NOA argentino tiene un rol estratégico y protagónico.
Hoy te la explico completa.
¿Por qué el litio se volvió tan importante?
Antes de 2010, el litio era un mineral industrial de nicho. Lo usaban fabricantes de cerámica, vidrio y algunas industrias químicas. El mundo lo conocía apenas.
Todo cambió cuando los gobiernos del mundo empezaron a legislar el fin de los motores de combustión y la industria automotriz se volcó masivamente a los vehículos eléctricos. Al mismo tiempo, la demanda de smartphones, laptops, IA, data centers y dispositivos portátiles seguía creciendo año a año. Todas esas baterías tienen litio adentro.
De golpe, el litio pasó de ser un commodity olvidado a convertirse en el corazón de la transición energética global.
Hoy, sin litio, no hay batería. Sin batería no hay auto eléctrico ni celular de última generación. Así de simple. Así de enorme.
Ahora vamos al recorrido. Del salar al enchufe hay ocho estaciones, y en cada una se juegan inversiones, empleo y poder geopolítico.
Paso 1 — El origen: la salmuera de la Puna
Todo arranca en los salares altoandinos, a más de 3.000 metros de altura, donde el litio no está en roca, sino disuelto en agua salada bajo la superficie. Es una diferencia clave frente a Australia, que extrae litio de pegmatita: la salmuera sudamericana es más económica de operar, pero exige un manejo hidrogeológico mucho más fino.
Argentina tiene hoy cuenta 62 proyectos de litio en distintas etapas distribuidos en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca: 8 en producción activa, 4 en construcción, 5 en factibilidad, 30 en exploración avanzada y 15 en prospección inicial. La producción mensual de carbonato de litio equivalente ya superó las 11.500 toneladas, con un crecimiento interanual por encima del 45%. Se proyectan exportaciones cercanas a los USD 5.653 millones a medida que maduren los proyectos en marcha.
El tablero de jugadores cambió de escala en poco tiempo. Rio Tinto compró Arcadium por USD 6.700 millones y hoy controla Fénix (Catamarca) y Olaroz (Jujuy) bajo su división Rio Tinto Lithium, convirtiéndose en el operador más grande del país. Ganfeng Lithium y Lithium Argentina avanzan con Pozuelos-Pastos Grandes en Salta, una inversión de USD 3.000 millones para superar las 150.000 toneladas anuales. POSCO sumó el proyecto Hombre Muerto Norte junto a su vecino Sal de Oro.
Este eslabón necesita geólogos de exploración, ingenieros de perforación profunda, hidrogeólogos y operadores logísticos de altura. La UNJu, la UNSa y la UNCa son hoy los centros que están formando a esa gente.
Paso 2 — Convertir salmuera en producto: evaporación versus DLE
La salmuera cruda no sirve para nada hasta que se le saca el magnesio, el calcio, el sodio y los sulfatos. Y acá conviven dos tecnologías con rendimientos muy distintos.
La evaporación solar es el método tradicional: barato de instalar, pero lento (entre 12 y 18 meses de ciclo) y con una recuperación de litio de apenas 40% a 50%. Depende del clima de la puna, que no siempre coopera.
La Extracción Directa de Litio (DLE) cambia el juego: procesa en una semana, con hasta 90% de recuperación, reduce a la mitad el volumen de salmuera bombeada y recicla hasta el 60% del agua de proceso. Eramet ya lo tiene funcionando a escala industrial en Centenario-Ratones (Salta) desde fines de 2024, marcando la referencia del país. Galan Lithium, en Hombre Muerto Oeste, combina evaporación con nanofiltración junto a la australiana Authium, apuntando a 5.400 toneladas anuales de cloruro de litio.
Este paso demanda ingenieros químicos, técnicos de planta y especialistas en efluentes. El CIDMEJU, ligado a la UNJu y el CONICET, está desarrollando destilación por membranas con energía solar para recuperar agua dulce del proceso.
Paso 3 — El mercado: trading, precios y logística de altura
Con el carbonato y el hidróxido ya refinados, entramos en un mercado de commodities que es puro nervio. Los precios tocaron picos históricos de USD 80.000 por tonelada en el superciclo de 2022 y después corrigieron con fuerza, obligando a los productores a apretar costos para sostener márgenes.
El negocio se sostiene con contratos de offtake de largo plazo entre las mineras del NOA y consorcios automotrices o refinadores en China, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos. Pero antes de llegar a esos compradores, el litio tiene que bajar de la puna: San Martín Group coordina flotas habilitadas por SEDRONAR que cruzan los pasos de Jama y Sico hacia los puertos chilenos, y el Ramal C14 del Belgrano Cargas —que conecta Salta con Chile por el Paso Socompa— se perfila como el corredor multimodal que puede bajar esos costos logísticos de forma estructural.
Este eslabón vive de traders de commodities, analistas de mercado internacional, especialistas en aduana y logística transfronteriza.
Paso 4 — Manufactura de baterías: el eslabón que Argentina todavía no domina
Acá está la pregunta incómoda: ¿Tiene sentido fabricar celdas en Argentina? El país tiene salmuera de alta ley y capacidad de purificación instalada, pero le faltan cobalto y níquel de alta pureza local, y está lejos de los polos de ensamblado automotriz global. La ecuación no cierra fácil frente a gigantes como CATL, Samsung SDI o Umicore.
El esquema tributario intenta empujar en esa dirección: 10% de derecho de exportación para compuestos básicos de litio, 4% para materiales catódicos y 0% para celdas y packs terminados. Y-TEC, con su planta piloto UniLiB en Buenos Aires, ya produce celdas tipo pouch de litio-hierro-fosfato para almacenamiento estacionario, con capacidad de 13 MWh/año, apuntando a sustituir componentes importados.
Los perfiles que este eslabón demanda: ingenieros electroquímicos, diseñadores de celdas, especialistas en salas limpias y desarrolladores de sistemas de gestión de baterías (BMS).
Paso 5 — Almacenamiento estacionario: el litio que ya no se exporta
No todo el litio termina en un auto o un celular. Una parte cada vez mayor se queda en el país almacenando energía en la red eléctrica. El programa AlmaSADI adjudicó 700 MW de capacidad de almacenamiento distribuido en 2026, pensado para aliviar los nodos críticos del sistema en los picos de consumo.
El ENRE ya exige que los nuevos parques solares distribuidos incorporen baterías equivalentes a entre 15% y 30% de su potencia nominal en zonas con restricciones de transmisión. El costo instalado total de un sistema BESS ronda los USD 125/kWh, frente a USD 65/kWh solo por la batería, pero la curva de costos sigue bajando y mejora el retorno en Cuyo y el NOA.
Acá trabajan ingenieros eléctricos de estabilidad de redes, instaladores certificados por el ENRE y especialistas en comisionamiento de subestaciones.
Paso 6 — El combustible invisible: financiamiento y el régimen RIGI
Ningún salar se explota sin acceso a capital de riesgo internacional. Y desde 2024, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es la pieza regulatoria que ordena ese flujo: estabilidad fiscal y tributaria por 30 años para proyectos que superen los USD 200 millones de inversión.
El impacto ya es concreto. El proyecto Rincón de Rio Tinto entró con USD 2.700 millones. La ampliación de Cauchari-Olaroz, operada por Minera Exar, sumó USD 1.166 millones para duplicar capacidad. Galan Lithium destrabó USD 217 millones para Hombre Muerto Oeste.
Pero el RIGI también dice que no: el proyecto Mariana de Ganfeng Lithium fue rechazado porque había arrancado obras antes de solicitar la adhesión formal, y no cumplía con la inversión incremental mínima exigida para los dos años siguientes. Ese rechazo es la prueba de que el régimen tiene dientes, no es un sello de goma.
Este eslabón mueve a analistas financieros corporativos, gestores de fondos de capital de riesgo, abogados especializados en derecho minero y RIGI, y especialistas en due diligence.
Paso 7 — Cuando la batería muere: reciclaje y economía circular
Entre 2028 y 2035 se espera la primera gran ola mundial de autos eléctricos dados de baja. Y ahí aparece un eslabón que recién empieza: el reciclaje puede recuperar hasta el 95% del metal activo de un cátodo agotado, reinyectándolo al circuito de refinación.
La UNLP lidera la investigación local, y su Planta Piloto Multipropósito ya procesa pilas y celdas agotadas a razón de 80 kg por mes. Un dato que vale la pena señalar: estudiantes universitarios argentinos desarrollaron un sistema de inteligencia artificial para automatizar el desmontaje seguro de packs de baterías y ganaron un premio internacional en Shenzhen, un logro que ya les abrió conversaciones con terminales automotrices globales.
Este eslabón va a necesitar técnicos en desmontaje robótico de alta tensión, ingenieros hidrometalúrgicos y especialistas en residuos peligrosos.
Paso 8 — El pasaporte que decide quién vende y quién queda afuera
El último filtro no es técnico, es reputacional. El litio del NOA no solo tiene que ser puro; tiene que estar "limpio" en toda su cadena para poder venderse en los mercados más exigentes del mundo.
El desafío central es el agua: en exploración se usan entre 50 y 300 litros por análisis, pero en producción continua el bombeo puede promediar 20 litros por segundo por pozo. Por eso el Battery Passport de la Unión Europea va a exigir declarar huella de carbono y origen del litio para dejar entrar autos eléctricos al mercado europeo. Y la certificación IRMA, que audita más de 400 requisitos de responsabilidad socioambiental, ya tiene casos concretos en el NOA: Fénix la aprobó a inicios de 2025, y POSCO arrancó en julio de 2026 la auditoría de Sal de Oro con la consultora SCS Global Services, abriendo instancias de consulta directa con las comunidades.
Este eslabón emplea especialistas en consulta previa libre e informada, auditores ESG, hidrogeólogos ambientales y expertos en huella de carbono.
Lo que esto significa para el NOA
Del salar a la batería hay ocho oportunidades distintas, no una sola. Y hoy Argentina compite bien en el primero —extracción y producción—, pero todavía tiene la partida abierta en casi todos los demás: procesamiento tecnológico, manufactura de valor agregado, reciclaje, certificación internacional.
La discusión que viene no es si el NOA tiene litio. Eso ya está probado. La discusión es en cuántos de estos ocho pasos la región logra quedarse con una porción del valor, en lugar de exportar solo la materia prima y ver cómo el resto de la cadena se arma en otro país.
De eso vamos a hablar en las próximas ediciones: proyecto por proyecto, dato por dato, sin relato y sin maquillaje.
Nos vemos en la próxima.
(*)Consultor & Agente Comercial — Litio y Minerales Críticos, NOA Argentina




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