El uranio vuelve al radar energético global mientras Argentina analiza su potencial minero

Con antecedentes productivos y un histórico yacimiento como Don Otto, Salta aparece dentro del mapa del uranio argentino en un contexto internacional de creciente demanda por energía nuclear.
Salta14/03/2026Minería SustentableMinería Sustentable

Antiguas explotaciones mineras: mina Don Otto

En un escenario internacional marcado por la transición energética y la búsqueda de fuentes de generación eléctrica con menores emisiones de carbono, el uranio vuelve a ganar protagonismo como insumo clave para la producción de energía nuclear. A nivel global, el aumento proyectado de la capacidad nucleoeléctrica abre nuevas perspectivas para la minería de este mineral estratégico, mientras Argentina analiza su potencial para reactivar la producción después de casi tres décadas sin actividad extractiva.

Según el informe “Uranio en Argentina: panorama de mercado y su uso en la energía nuclear”, elaborado por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera de la Secretaría de Minería, al que accedió Minería Sustentable, el crecimiento de la energía nuclear en el mundo podría impulsar fuertemente la demanda del mineral en los próximos años. 

Las proyecciones de la Agencia de Energía Nuclear (NEA) y del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) estiman que la capacidad mundial de generación nuclear podría más que duplicarse hacia 2050, pasando de 371 GW en 2022 a cerca de 890 GW. En ese escenario, la demanda de uranio podría alcanzar las 142.631 toneladas de U3O8, lo que implicaría un incremento de más del 140% respecto de los niveles actuales.

Un mercado concentrado y en expansión

La producción mundial de uranio está altamente concentrada. Kazajistán lidera la oferta global con cerca del 39% de la producción, seguido por Canadá y Namibia. Entre los tres países explican más del 70% del suministro del mineral, en un mercado dominado mayoritariamente por empresas estatales o con fuerte participación pública.

La demanda también se encuentra concentrada. Estados Unidos, China, Francia y Rusia representan casi dos tercios del consumo global, impulsado principalmente por la generación eléctrica mediante centrales nucleares.

Este contexto geopolítico y energético, sumado a la creciente necesidad de diversificar las matrices energéticas, ha reabierto el debate sobre el desarrollo de recursos uraníferos en distintos países.

Argentina: potencial y antecedentes

Argentina posee una larga trayectoria en el desarrollo de tecnología nuclear y forma parte del reducido grupo de países que generan electricidad a partir de esta fuente. Actualmente cuenta con tres centrales nucleares operativas —Atucha I, Atucha II y Embalse— que aportan cerca del 7% de la electricidad del país.

Sin embargo, el país no produce uranio desde 1997. Durante varias décadas, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) lideró la exploración y explotación de yacimientos, logrando producir alrededor de 2.582 toneladas de uranio entre 1952 y 1997, principalmente destinadas al abastecimiento del mercado interno.

La caída del precio internacional del mineral en los años noventa llevó a discontinuar la producción local, resultando más económico importar el combustible nuclear. Desde entonces, Argentina depende del abastecimiento externo para alimentar sus reactores.

A pesar de ello, el país cuenta con recursos identificados. Al 1 de enero de 2023 se estimaban unas 34.250 toneladas de uranio recuperable en distintos proyectos distribuidos en varias provincias.

En total, la cartera minera nacional registra 21 proyectos vinculados a este mineral en diferentes etapas de desarrollo, desde prospección hasta estudios de factibilidad.

Salta y el antecedente del yacimiento Don Otto

Dentro de la historia del uranio en Argentina, Salta ocupa un lugar relevante. En la década de 1950, el impulso del sector nuclear llevó a la exploración y explotación de varios depósitos, entre ellos la mina Don Otto, ubicada en la provincia.

Ese desarrollo formó parte de la estrategia nacional para garantizar el autoabastecimiento de combustible nuclear en las primeras etapas del programa atómico argentino.

Aunque actualmente no existe producción de uranio en el país, el creciente interés por la energía nuclear a nivel global vuelve a poner en valor el potencial geológico argentino y, en particular, el antecedente de distritos mineros del noroeste.

Un recurso estratégico en la transición energética

El uranio se utiliza principalmente como combustible para reactores nucleares, donde el proceso de fisión libera grandes cantidades de energía con bajas emisiones de gases de efecto invernadero. Esta característica ha reposicionado a la energía nuclear dentro de las estrategias globales de transición energética.

En ese contexto, la posibilidad de retomar la exploración y eventualmente la producción de uranio en Argentina aparece como un tema cada vez más presente en la agenda energética y minera.

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