Con inversiones potenciales por US$22.000 millones, el cobre vuelve a gravitar en la minería nacional

Las compañías involucradas en la Mesa del Cobre buscan aprovechar más de 60 millones de toneladas de reservas del metal en sus siete proyectos en tres provincias. La cadena de valor de estos emprendimientos quintuplica a la del litio y podría generar US$11.000 millones por año en el mediano plazo.
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Por Patricio Ballesteros Ledesma 

Desde el Gobierno confían que la minería llegará a ser uno de los sectores con mayores ventas al exterior en el mediano plazo, no sólo por el litio y los minerales raros presentes en el subsuelo argentino, sino además por los nuevos proyectos de cobre que entrarán en operación en los próximos años, tras un lapso de cinco años sin extracción del metal a gran escala.

La Argentina no produce cobre desde que la Minera Alumbrera, que explotaba a cielo abierto ese metal junto a oro y molibdeno en un yacimiento catamarqueño, cerró en 2018. Sin embargo, tiene una cartera de proyectos que podrían posicionarla entre los 10 principales productores globales para 2030, según estimaciones oficiales y de la industria.

Este mineral metálico estratégico, considerado el conductor eléctrico más rentable, aumentó exponencialmente su demanda internacional desde la implantación de la transición energética a escala global y su uso como recurso prioritario para aprovechar las energías alternativas y la electromovilidad.

Como toda industria extractiva el factor ambiental juega un rol importante en la evaluación de los proyectos, ya que la actividad se abre camino dinamitando la montaña en superficie o a profundidad, generando un cambio de la morfología y estructura del medio original y la liberación de millones de partículas de sólidos en forma de polvo que contaminan la zona.

También es motivo de debate el enorme uso del agua de vertientes naturales para la operación de los proyectos y la gestión de los líquidos resultantes tras su utilización, e incluso el denominado cierre de mina. La opinión de las comunidades circundantes y la aplicación de controles por parte de las autoridades competentes son o deberían ser vinculantes a la hora de aprobar o no un proyecto, aunque no siempre son tomadas en cuenta.  

La demanda de cobre proyectada es gigantesca: el mundo hoy produce 25 millones de toneladas de cobre por año y se estima que para 2035 se va a necesitar duplicarlas, pero la única forma de cubrir ese déficit es la generación de nuevos proyectos en los países con mayores reservas probadas, como Chile, Perú y la Argentina.

Con el objetivo de desarrollar sus proyectos de cobre en el país y armar un espacio propio dentro de la Cámara de Empresarios Mineros (CAEM), un grupo de compañías anunciaron en mayo pasado el lanzamiento de una Mesa del Cobre para viabilizar siete emprendimientos en Catamarca, Salta y San Juan, que en conjunto implican un CAPEX de US$22.200 millones.

Esta instancia de trabajo institucional busca impulsar el desarrollo en el país de un mineral con alta demanda global por el impulso a la electromovilidad, de la misma manera que el litio, pero que sobresale por su cadena de valor: un proyecto de cobre equivale a 5 o 6 veces a los de litio en la Argentina, explicaron las empresas en un informe publicado por el magazine Minería y Desarrollo.

Taca Taca en Salta, Mina Agua Rica Alumbrera en Catamarca y El Pachón, Los Azules, Josémaría, El Altar y Filo del Sol en San Juan son los emprendimientos del metal involucrados en esta estrategia corporativa. Entre los siete proyectos en las tres provincias hay reservas de cobre de 61,4 millones de toneladas, que permiten una producción aproximada de 1,2 millones de toneladas por año (el 5% de participación global), según datos de las empresas y estimaciones de la Secretaría de Energía nacional.

Las empresas multinacionales que encaran estos proyectos de megaminería justifican la iniciativa de la Mesa del Cobre en que los tiempos de este recurso son los más largos que tiene la minería en general. “Recién en 4 o 5 años podría empezar a operar algunos de estos proyectos y se espera que a partir de 2030 la producción sea realmente a gran escala", indican en el informe elaborado en conjunto.

La Argentina tiene la posibilidad de crecer exponencialmente en términos de cobre, ya que no sólo tiene el potencial geológico necesario sino que además hay proyectos en carpeta que están muy avanzados en cuanto a su evaluación técnica, económica y ambiental, de acuerdo con el panorama sectorial.

La producción local de cobre a gran escala comenzó en 1997 con la puesta en marcha de la operación Bajo de la Alumbrera al NO de Catamarca y hasta su cierre en 2018 logró exportaciones por US$17.300 millones y aportó ingresos fiscales por el equivalente a US$5.037 millones a lo largo de toda su vida útil.

Un trabajo de la Secretaría de Minería exponía que la industria local tiene 8 megaproyectos para la producción de cobre en distintas etapas de desarrollo distribuidos en 5 provincias, cuya construcción demandará inversiones por más de US$22.000 millones y permitirá exportaciones incrementales hasta superar los US$11.000 millones al año.

El de menor escala con un CAPEX de US$600 millones, en la mina a cielo abierto de pórfido de oro y cobre de alta calidad San Jorge en Uspallata, Mendoza, de las compañías Solway Investment y Aterra Capital, finalmente se canceló el año pasado por la oposición política provincial y la resistencia de los pobladores de la ciudad donde se sitúa el yacimiento.

En el informe se aclara que, de acuerdo a la máxima producción potencial anual y teniendo en cuenta que no existe en el país la escala suficiente que permita la instalación de refinerías locales, se supone que el volumen total extraído se exportará en bruto, con el primer proyecto entrando en operación en 2026.

En términos de valores, se estima para ese año un total de US$814 millones, lo que se aumentaría exponencialmente al año siguiente a casi US$4.200 millones, tras lograr la entrada en operación de 4 proyectos adicionales.

Si se supone un escenario en donde los 8 proyectos se encuentran produciendo a plena capacidad en 2031, esto implicaría  en un escenario de precios conservador el ingreso de US$11.100 millones por año en exportaciones, lo que representa el doble del monto obtenido por toda la minería argentina en su récord histórico de 2012 y cuatro veces las ventas al exterior actuales.

El alto potencial cuprífero de la Argentina se ubica en la zona de los Andes centrales junto a Chile y Perú, los dos mayores productores globales, con un volumen aproximado de reservas de cobre por 1.033 millones de toneladas para la región, lo que representa el 40% de las reservas mundiales disponibles. 

La Argentina ya forma parte del top ten a nivel global por su volumen de recursos de cobre y el objetivo es aprovechar la ventana de oportunidad del incremento exponencial de la demanda global, por los requerimientos de la transición energética hacia una mayor electrificación de la mano sobre todo de la electromovilidad.

Para aprovechar este potencial y dar alternativas a las empresas antes de iniciar el proyecto de inversión, el Gobierno presentó el año pasado el nuevo régimen optativo y progresivo para los derechos de exportación del concentrado de cobre (Decreto N° 308/22), que permitirá a las compañías elegir por el plazo de 30 años entre la continuidad de una alícuota fija de 4,5% o un esquema de tasa variable del 0 al 8%, según la evolución del precio del mineral, como ya se aplica hace dos años para el petróleo.

La intención declarada en el decreto era incorporar un esquema de progresividad que reduzca la incertidumbre ante escenarios de precios con elevada volatilidad, establecer una fórmula que fije por anticipado los precios de referencia y las alícuotas ante diferentes contextos internacionales y dotar al régimen tributario de la actividad de una mayor certeza y estabilidad, brindando mayor previsibilidad a las inversiones.

Sin embargo, las mineras rechazaron esta opción por no estar avalada por una ley especial del Congreso y volvieron a pedir la eliminación total de las retenciones, algo en lo que seguirán insistiendo desde su flamante mesa sectorial.

Fuente: politicaymedios.com.ar

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