
Extraer un mineral desde el interior de la tierra no es un proceso lineal: es un ciclo que se repite una y otra vez, con etapas que van desde la perforación de la roca hasta el transporte del material a superficie. Así lo describe el ingeniero venezolano Spic Limo Reyes, asesor de proyectos mineros y profesor de Minería Subterránea en la Universidad Central de Venezuela, en su ebook "Minería Subterránea para Nuevos Mineros".
Según explica el autor, la minería subterránea "se desarrolla por debajo de la superficie terrestre mediante la creación de una red de excavaciones, diseñadas y planificadas por el departamento de ingeniería". A través de esa red se llega hasta el cuerpo mineralizado, se lo extrae y se lo traslada a la superficie para su comercialización.
Ese recorrido se sostiene en tres grandes grupos de tareas —primarias, secundarias y de servicio y apoyo— que Reyes describe con el detalle de quien las supervisó en el terreno.
El corazón del ciclo: perforación, voladura y ABC minero
En minería de roca dura, todo arranca con la perforación: se abren taladros con equipos mecánicos —Jackleg de forma manual o Jumbos mecanizados, accionados con energía neumática, eléctrica o hidráulica— que luego se cargan con explosivos. El autor la define como "la concentración de una gran cantidad de energía en una pequeña superficie de roca, para vencer su resistencia a la separación de sus componentes".
Tras la voladura, la normativa minera exige un protocolo que en varias minas se conoce como ABC Minero, con tres pasos consecutivos: ventilación para evacuar humo y gases tóxicos, riego para abatir el polvo y acuñadura (o desatado) para desprender bloques sueltos del techo y las paredes antes de que alguien vuelva a entrar a la galería.
Recién después llegan la carga —con equipos LHD tipo Scooptram en minas grandes, o Scraper y autocargadores en operaciones menores— y el acarreo, que puede hacerse con dúmpers por rampa, cintas transportadoras para grandes distancias o sistemas de izaje vertical (skip) en piques con castillete en superficie.
Fortificación, ventilación y los servicios que sostienen la mina
Las operaciones secundarias, o auxiliares, no producen mineral pero sin ellas la producción se detiene. La fortificación —pernos con malla, shotcrete, arcos metálicos o puntales de madera, según la calidad de la roca— es, según el autor, "un conjunto de operaciones que deberán ser ejecutadas de forma obligatoria, a fin de prevenir o evitar algún desprendimiento de bloque de roca" cuando las excavaciones alteran el equilibrio natural del macizo rocoso.
A eso se suman la ventilación —que debe garantizar 19,5% de oxígeno en el ambiente—, el drenaje del agua subterránea mediante bombas y cañerías, el suministro eléctrico y los sistemas de comunicación por radio, hoy claves para reportar emergencias o cambios de tarea en tiempo real.
Detrás de todo esto opera un tercer nivel, el de los servicios técnicos: topografía, geología, geotecnia, mantenimiento mecánico y seguridad. Reyes resume su peso con una frase contundente: "Sin estos servicios, la mina se movería a ciegas, sin control de estabilidad y con un riesgo inaceptable".
La minería subterránea también cambia con la tecnología
El ebook cierra con una mirada al futuro del rubro: aun en roca blanda —donde el material se arranca sin perforación ni voladura, con equipos llamados Minadoras (Roadheader o Long Wall)— la actividad se transforma con software minero, drones, automatización, sistemas de control remoto e inteligencia artificial, sin perder su esencia operativa.
Sobre el autor
Ing. Spic Limo Reyes es asesor y consultor de proyectos mineros, profesor de Minería Subterránea en la Universidad Central de Venezuela y creador de la comunidad de Instagram y TikTok @mineriasubterranea, con más de 100.000 seguidores. Es autor del ebook "Minería Subterránea para Nuevos Mineros" y actualmente cursa el Diplomado en Gestión de la Industria Minera Sustentable (UBA).























